TAREAS DESDE EL HOGAR HACIA LA ESCUELA

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Los hijos son un reflejo de los padres, pues a través del ejemplo de éstos, aquéllos van aprendiendo los hábitos que los distinguirán de los demás y los marcarán, a la vez, en forma positiva o negativa. Además, tengamos en cuenta que, en este aspecto, de nada sirve que los padres pregonemos e inculquemos un sinnúmero de hábitos si nosotros mismos no los ponemos en práctica en el hogar.

Resulta incongruente que los padres les exijamos a los hijos que adopten como suyos hábitos tales como la puntualidad, la limpieza y el orden, si nosotros no somos capaces de ponerles el ejemplo cuando se dan cuenta de que llegamos tarde al trabajo, que no contribuimos a mantener la higiene de la casa y que, al terminar de bañarnos, dejamos la ropa sucia y la toalla regadas en el suelo.

Al mismo tiempo, no tendríamos autoridad moral para exigirles que incorporen a sus virtudes valores tales como el respeto, el servicio y la honestidad, sin el hogar presenciaran escenas de violencia entre los padres, si no percibieran muestras de apoyo mutuo entre éstos o si fueran testigos de cómo uno o los dos progenitores mienten continuamente por cualquier razón, por pequeña que ésta sea.

Un aspecto muy importante en la educación integral de los niños es enseñarles a que asuman responsabilidades a medida que crecen. Esto no solo les ayudará a ser más disciplinados y les enseñará a seguir las normas sino que también contribuirá a que ganen en autoayuda, autonomía y participación social.

Una forma muy sencilla y práctica de inculcarles el sentido de la responsabilidad consiste en hacerles partícipes de las tareas del hogar mediante la consolidación de los hábitos. Si se logra fomentar eficientemente los hábitos en el hogar se podrán tener excelentes expectativas en el desarrollo de los hábitos de estudio.

Los Hábitos.

Los hábitos son un conjunto de costumbres, de prácticas que se forman, en general, cuando una persona hace algo de la misma manera y en el mismo lugar una y otra vez hasta que lo realiza automáticamente sin esfuerzo o planeación.

los hábitos como los valores se adquieren y aprenden exclusivamente en el hogar, con los padres como guías, ejemplos y modelos. La escuela funciona, en ocasiones, como un valioso apoyo para reforzar todo lo positivo que se asimila en casa, mas nunca es la responsable del buen o mal comportamiento de los hijos, ya que los cimientos de su formación provienen de las enseñanzas que asimilaron, en su momento, en el hogar.

Se inician:

  • En los primeros años de nuestra vida.
  • Durante la primera infancia se establecen, desarrollan y fijan los hábitos que tendremos el resto de nuestra vida.
  • La conducción y estímulos que como padres y madres ofrezcamos a nuestros hijoas les ayudarán a descubrir y crear sus valores y hábitos que, a la larga, servirán para saber cómo deben actuar y lo que desean hacer. 

Los niños y adolescentes de hoy en día tienen acceso a innumerables midios de entretenimiento y juegos electrónicos que les inniven y absrven en terminos de tiempo e interés. Es por ello que a la hora de formar hábitos es necesario inducirles por medio de actitudes y decisiones sobre las consecuencias de sus acciones. Si se quiere formar en términos de hábitos en el hogar se hace necesario establecer que la realización de sus responsabilidades, propias y del entorno, sería la dedicación a otras actividades relacionadas con juegos o momentos de esparcimiento.

Los responsables en la formación de hábitos

La familia es un elemento clave en el desarrollo de actitudes, destrezas y aptitudes de sus hijos. Padres y madres son los primeros responsables de establecer reglas dentro y fuera del hogar, que a la larga se convertirán en hábitos. Para lograr las metas en la formación de hábitos es esencial mantener una buena comunicación con la pareja y con los hijos.

La responsabilidad es el cumplimiento voluntario de las reglas de conducta establecidas por la familia hacia sus hijos en el hogar, o en el ámbito escolar, es un factor de vital importancia porque en la medida en que los niños son responsables, es más fácil el aprendizaje y la consolidación de los hábitos

Tipos de hábitos

Todos los hábitos son importantes. Algunos de los fundamentales son:

  • PERSONALES: Autonomía personal, alimentación, higiene, descanso…
  • ESCOLARES: Prestar atención, mostrar cuidado en los materiales de trabajo, tener motivación hacia la actividad escolar, hábitos de estudio, etc…
  • SOCIALES: Saludar a gente, respetar las normas básicas de la comunicación verbal, pedir ayuda, hacer frente al miedo, la tristeza, la ira, etc…

Beneficios de involucrar a los niños y adolescentes en las tareas del hogar.

1.- Desarrollo de habilidades motoras. Hacer la cama. Ordenar los juguetes. Vestirse o poner la mesa son ejercicios que estimulan el movimiento de agarre como sujeción de objetos, el equilibrio, la direccionalidad y la coordinación motriz.

2.- Proporciona  de la capacidad de colaboración. Cuando los niños y adolescentes se sienten involucrados en las acciones en el hogar, esta situación conlleva la sensación de participación en medio del grupo familiar. Es así el trabajo en equipo hace posible la colaboración y cooperación valores cuyo simiente se da en la familia y se proyecta en cada ámbito de participación.

3.- Incentiva la seguridad en sí mismo. Si los padres piden la colaboración de sus hijos en las labores en el hogar, entonces hacen posible la autovaloración, confianza, seguridad en sí mismo y responsabilidad.

4.- Promueve el sentido de organización. Si la participación de la persona desde temprana edad entonces se hace posible que sean más organizados en edades posteriores. Esta afirmación demuestra que la persona puede obtener mejores progresos en los ámbitos escolares, laborales y comunitarios.

5.- Fomenta el establecimiento de hábitos. Los hábitos son preponderantes en la vida de los niños y adolescentes ya que no solo les permiten organizarse mejor sino que también les hacen sentir más seguros. También, se ha encontrado que los pequeños que desarrollan hábitos en el hogar suelen tener un mejor rendimiento académico ya que tienden a tener un mayor progreso de su pensamiento lógico. En consecuencia, colaborar en el hogar es una forma de educarles a crear hábitos integrales.

Claves para la participación de los niños y adolescentes en las tareas cotidianas en el hogar.

Enseñarles cómo se hace, después por qué se hace. La explicación adecuada es un punto de partida que debe preceder a la acción modelada por el adulto. “No se exija al otro lo que tu no haces”.

La paciencia como uno de los acompañantes del crecimiento. La paciencia es la suma de varias actitudes que la sustentan, entre ellas pueden ser: consistencia, concreta y coherente

Adecuación de las tareas a la edad. Para ello se sugiere el siguiente cuadro sinóptico:

2-3 años 4-5 años 6-7 años 8-9 años 10-11 años 12-+ años
Organizar  sus juguetes Vestirse sólo Hacer la cama Bañarse sólo Limpiar su habitación Sacar la basura
Comer sólo Asearse sólo Organizar su escritorio Limpiar el suelo Limpiar el jardín Hacer mandados
Tirar desechos a la basura Poner la mesa Preparar su morral Cuidar la mascota Sacar a pasear la mascota Coser un botón
Llevar su ropa Darle de comer a la mascota Barrer Preparar el desayuno o meriendo Tender la ropa Limpiar la cristalería
Hacer encomiendas Fregar los platos con supervisión Pasar el pañito de limpieza Preparar  comidas sencillas con supervisión Cuidar a un hermanito Bañar a la mascota
Hacer sus tares en un espacio para ello. Organizar los útiles y materiales para las tareas Organizar el orden de realización de las tareas Prepara con tiempo los deberes y estudios Gestionar por sí mismo su proceso de estudio Asumir autonomía en sus estudios

Recomendaciones.

Tiempo:

  1. Horario regular
  2. Desayuno completo
  3. Comer cuando toca
Alimentación:

  1. Dieta balanceada
  2. Desayuno completo
  3. Beber agua.
  4. Lonchera escolar saludable
Higiene:

  1. Lavarse los dientes
  2. Lavarse las manos antes de comer
  3. El uso del pañuelo y taparse la boca al toser
  4. El baño
Recreación:

  1. Leer cada día
  2. Limitar las pantallas
  3. Jugar
  4. No al sedentarismo
Ambiente:

  1. Ser ordenado y cuidadoso con las cosas
  2. El respeto a los demás
  3. El respeto por el medio ambiente.
  4. Expresar lo que siente, gestionar las emociones y trabajar la tolerancia a la frustración
  5. Fomentar el sentido de humor
  6. Seguridad vial
Estudio:

1.     Paciencia, constancia y firmeza, en la adquisición de hábitos de trabajo y de estudio.

2.     Desarrollar buenos hábitos de estudio ayudándolos a elegir donde, cuándo y cómo estudiar y alentándoles a utilizar diariamente el horario y método elegido.
contar con un lugar de estudio tranquilo, cómodo, bien iluminado, sin distracciones (radio, televisión, juguetes, etcétera) y bien equipado con una mesa o escritorio, una silla y los útiles de trabajo.

3.     Hora de Estudio

Colaborando se aprende mejor

La historia de los antecedentes del trabajo grupal en centros de enseñanza revela que uno de los métodos que con mayor frecuencia se aplicaban en la práctica  pedagógica, a través de todo el siglo XX fue el “Método de Aprendizaje Colaborativo”.

El filósofo norteamericano John Dewey quién escribió las obras “Escuela y sociedad” en 1899; “Cómo pensamos” en 1909 y “Democracia y Educación” en 1916, elaboró un proyecto metodológico de instrucción, en el que se promueve el uso de los grupos de aprendizaje colaborativo, y del que se deriva la comprensión del individuo como un “órgano” de la sociedad, que necesita ser preparado con la finalidad de aportar.  Dewey revoluciona la educación e introduce la experiencia como parte de ella, lo social ocupa un lugar relevante, sentando las bases para la creación de una “escuela activa”, de la misma forma que recalca la importancia de la “cooperación” frente al “individualismo”, la “creatividad” frente a la “pasividad” y el “trabajo manual” frente a las “asignaturas”, otro aspecto importante lo asigna a los libros de texto, que les confiere sólo la función de consulta.

Estas ideas de Dewey influyeron en otros pedagogos y es considerado el verdadero creador de la llamada “Escuela Activa”, que serviría de estímulo a la creación del “Plan Dalton”, el “Método de Cousinet” y su famoso “Método de Proyectos”. El “Método de Aprendizaje Colaborativo” es por lógica, la continuidad de la concepción del aprendizaje activo que se arraigó en los Estados Unidos en toda esta etapa; pero redimensionado a partir de los resultados de los experimentos clásicos de la psicología social acerca de las estructuras grupales competitivas, colaborativas y cooperativas.

En los años setenta la investigación y práctica de los métodos cooperativos experimentan gran importancia, continúa evolucionando la teoría y aplicación de las técnicas cooperativas en el ámbito escolar sobre todo en Estados Unidos y Canadá. Actualmente se desarrolla y aplica esta metodología con sus características más esenciales en Israel, Holanda, Noruega e Inglaterra y se va extendiendo hacia países europeos como Italia, Suecia y España entre otros. Los aportes del “Método de Aprendizaje Colaborativo”, han sido retomados a partir de la década de los años 90 en diferentes niveles de enseñanza y se destacan como partidarios de sus premisas: E. Cohen y D. M. Evans en EE. UU; T. Ryoko y Y. Kobayashi en Japón; A. Álvarez en España y Ramón Ferreiro Gravié en Cuba.

Según Johnson y Johnson, (1998). el aprendizaje colaborativo es “…un sistema de interacciones cuidadosamente diseñado que organiza e induce la influencia recíproca entre los integrantes de un equipo”. Es por ello que este modelo se desarrolla por medio de un proceso gradual y dinámico en el que cada miembro se siente mutuamente comprometidos con el aprendizaje de los demás generando una interdependencia positiva que no implique competencia, construcción particular y colectiva del conocimiento y el fomento de métodos de trabajos grupales caracterizados por la interacción y el aporte de todos. Así mismo, implica compartir la autoridad, aceptar la responsabilidad y el punto de vista del otro, a construir consenso con los demás y a poner en común estilos de aprendizajes diversos.

Así mismo Gros, (2000), para trabajar en colaboración es necesario compartir experiencias y conocimientos como tener una clara meta grupal. Por lo que se propone aprender sólo puede conseguirse si el trabajo del grupo es realizado en cooperación. Es el grupo el que decide cómo realizar la tarea, qué procedimientos adoptar, cómo dividir el trabajo, las tareas a realizar y qué propósitos pretenden obtener. Son los participantes quienes deben trabajar en implicarse activamente junto con otros compañeros con el fin de conseguir un objetivo común como maximizar sus aprendizajes para potenciar sus procesos cognoscitivos como sus capacidades, al tiempo que ayudan al resto de sus compañeros en un ambiente estimulante, eriquecedor y motivante.

En este sentido según Panitz, (1998), el aprendizaje colaborativo representa una teoría y un conjunto de estrategias metodológicas que surgen del nuevo enfoque de la educación, donde el trabajo cooperativo en grupo es un componente esencial en las actividades de enseñanza-aprendizaje. Por lo que el aprendizaje colaborativo es considerado una filosofía de interacción y una estilo de trabajo que relaciona, tanto el desarrollo de conocimientos y habilidades individuales, respuestas y destrezas como el desarrollo de actitudes proactivas de autovaloración, autonomía personal como participación social a partir de las contribuciones que surgen de este proceso interactivo entre las personas. Tambien está fundamentado en la teoría constructivista, el conocimiento es descubierto por los alumnos, reconstruido mediante los conceptos que puedan relacionarse y expandido a través de nuevas experiencias de aprendizaje logrando enfatizar la participación activa del estudiante en el proceso porque el aprendizaje surge de transacciones entre todos los involucrados (animadores, participantes, ambiente).

Por su parte,  Ortiz (2011) sostiene que la materialización del trabajo colaborativo exige la implementación de acciones pedagógicas en diversos ámbitos de la actividad docente orientadas por propósitos de aprendizajes comunes. Es por ello que el aprendizaje colaborativo implica observar y sistematizar experiencias en todos los momentos de las actividades y de los recursos implicados. A través de las acciones pedagógicas para el aprendizaje cooperativo se pueden puntualizar los suguientes aspectos:

  1. Especificar con claridad los propósitos del curso y la lección en particular.
  2. Tomar ciertas decisiones respecto a la forma en que se ubicará a los alumnos en grupos de aprendizaje previamente a que se produzca la enseñanza.
  3. Explicar con claridad a los estudiantes la tarea y la estructura de la meta.
  4. Monitorear la efectividad de los grupos de aprendizaje cooperativo e intervenir para promover asistencia en las tareas, responder preguntas, enseñar habilidades e incrementar las habilidades interpersonales del grupo.
  5. Evaluar el nivel del logro de los estudiantes y ayudarles a discutir que tan bien colaboraron los unos con los otros.

Para Ferreiro, (2000), no sólo el compañero que aprende se beneficia de la experiencia, sino también el que explica el contenido o procedimiento alcanza una comprensión más profunda y significativa del mismo. En tal sentido, la escuela debe preocuparse cada vez más por enseñar a los alumnos a participar y relacionarse el uso de actividades colaborativas en clase, especialmente en el caso de cursos con estudiantes que presentan niveles dispares de desarrollo porque es una estrategia válida para aprovechar el potencial del aprendizaje entre compañeros si se implementan estrategias de organización y seguimientos apropiadas.

A continuación, se presentan los siguientes principios de aprendizaje colaborativo (corredor, 2003) que constituyen un marco orientador para que un grupo de trabajo pueda desempeñarse de manera eficaz, constituyéndose en una instancia que muestre que los esfuerzos conjuntos pueden ser más fructíferos que los individuales y los competitivos:

Principio de interdependencia positiva. 

A juicio de Coll, Mauri, Onrubia (2006) que los participantes en grupos colaborativos obtienen resultados que superan la capacidad individual. sin embargo, para que ello sea posible tienen a lo menos dos responsabilidades: realizar bien su propia tarea y asegurarse que todos los miembros del grupo también lo hagan. en tal caso, el estudiante necesita aprender a conocer y valorar la interdependencia con los demás.

Se puede afirmar que constituye la base sobre la que sustenta el aprendizaje colaborativo. este incluye las condiciones de organización y de funcionamiento que deben darse al interior del grupo. los miembros del grupo necesitan tener claro que sus esfuerzos los benefician igualmente tanto individual como grupalmente. la interdependencia positiva crea compromiso con la propia superación y la de las otras personas e incide en la motivación de cada uno de los participantes por entregar lo mejor de sí en el cumplimiento de la tarea conjunta.

El docente promueve la interdependencia positiva al hacer que los estudiantes realicen tareas comunes y al pedirles que den cuenta de su labor en forma individual y grupal. si se desea que los estudiantes disfruten trabajando en grupos colaborativos, es necesario que sientan que sus esfuerzos son apreciados y que se les respeta como individuos; esto implica que el esfuerzo que hace un estudiante por aprender y estimular el aprendizaje de los demás es observado, reconocido y valorado.

Principio de interacción estimuladora.

Según jhonson y jhonson (1999) la interacción estimuladora se caracteriza por otorgar al otro ayuda efectiva y eficaz; intercambiar recursos materiales o de información; proporcionar al otro realimentación para que pueda mejorar su desempeño; desafiar las conclusiones del otro y razonar para favorecer una toma de decisiones de mayor calidad y una mayor comprensión de los problemas; promover el esfuerzo para alcanzar objetivos mutuos; influir en los esfuerzos del otro para alcanzar objetivos grupales; interactuar confiada y confiablemente; esforzarse por el beneficio mutuo y mantener un nivel de entusiasmo armónico, caracterizado por un bajo nivel de ansiedad y estrés.

El segundo principio se relaciona con facilitar el éxito del otro por parte de los propios integrantes del grupo, en este caso la idea es promover la relación presencial, cara a cara. la participación de todos es importante, por lo que no hay lugar para las actitudes y comportamiento que puedan generar descalificaciones o demérito a los demás. los integrantes de un grupo que cumplen con este principio no deberían presentar niveles de ansiedad y tensión, ya que se promueve la idea que cada uno es necesario para los demás y todos son importantes.

Los estudiantes deben realizar juntos una labor en la que cada uno promueva el éxito del otro, compartiendo los recursos existentes de una manera eficaz y eficiente, ayudándose tanto en lo académico como en lo personal, por ejemplo, explicando al otro lo que sabe y respaldándose en su empeño por aprender.

Principio de habilidades interpersonales y de equipo. 

Las habilidades sociales son necesarias para un desempeño personal asertivo y para el éxito del trabajo colaborativo. estas no aparecen mágicamente, son el producto de un aprendizaje en el que la mediación de los adultos es muy relevante, en este caso los modelos de comportamiento social que se propician en los centros educativos resultan claves para que se desarrollen una u otras habilidades. es pues necesario cultivar y validar comportamientos que colaboren en la cristalización de las habilidades indispensables para generar interacciones interpersonales positivas y generadores de ambientes sanos y productivos; las habilidades necesitan un proceso de aprendizaje hasta que se conviertan en hábitos; se sabe que es mejor si se enseñan desde muy temprana edad.

Considerando lo expuesto, se dice que el aprendizaje colaborativo es más complejo que el competitivo o el individualista, porque requiere que se manejen o aprendan prácticas como: comunicarse asertivamente, saber tomar decisiones, tener claridad de cómo ejercer la dirección, cómo crear un clima de confianza, manejar conflictos e implicarse en controversias que sean fructíferas para los participantes.

El aprendizaje de las habilidades interpersonales requieren ser trabajadas a partir del conocimiento que se tiene de los estudiantes, estas se puede clasificar de acuerdo al nivel de complejidad para operar con ellas, por ejemplo, es mucho más complejo manejar asertivamente situaciones de conflicto, que comunicar claramente una información.

Principio de responsabilidad individual y grupal.

La labor personal es la plataforma sobre la que se construye el conocimiento, por lo tanto, no compite con el trabajo en grupo, es más, aquello que el estudiante realiza en grupo puede y debe expresarlo en forma individual.

El objetivo del colectivo de aprendizaje colaborativo es fortalecer a cada uno de sus miembros; es decir, los alumnos aprenden juntos para poder luego desempeñarse mejor como personas. necesariamente cada miembro del grupo debe asumir la responsabilidad y comprometer a los demás para que realicen un

Generalmente es posible observar estudiantes que por uno u otro hecho no realizan su labor, entonces el docente debe buscar estrategias que le permitan asegurar la participación de todos en la tarea, para lo cual lo primero por hacer es identificar las causas que provocan las trabas. en tal sentido, la evaluación formativa y la retroalimentación permanente son un potente mecanismo para mejorar el trabajo conjunto.

El principio del procesamiento grupal.

Este principio corresponde a una especie de seguimiento que compete a la reflexión que lleva a cabo el grupo de forma permanente y sistemática a fin de identificar qué acciones resultaron útiles, cuáles no se realizaron o se hicieron de manera incorrecta y cuáles definitivamente no fueron las apropiadas para realizar la tarea.

La idea es que los miembros del grupo evalúen en forma sistemática el nivel de cumplimiento de sus metas, a fin de tomar medidas de retroalimentación oportuna del proceso. al respecto es recomendable organizar algunas actividades que permitan comprobar que el grupo está realizando su procesamiento grupal, por ejemplo: un día sin previo aviso se les pregunta individualmente que enumeren las actividades que han modificado, las que han conservado y las nuevas que han propuesto después de una evaluación grupal. todos los integrantes deberían responder de igual manera si efectivamente han realizado el procesamiento grupal.

El aprendizaje colaborativo es una técnica didáctica que promueve el aprendizaje centrado en el alumno basando el trabajo en pequeños grupos, donde los estudiantes con diferentes niveles de habilidad utilizan una variedad de actividades de aprendizaje para mejorar su entendimiento sobre una materia. Cada miembro del grupo de trabajo es responsable no solo de su aprendizaje, sino de ayudar a sus compañeros a aprender, creando con ello una atmósfera de logro. Los estudiantes trabajan en una tarea hasta que los miembros del grupo la han completado exitosamente. El aprendizaje colaborativo puede abordarse desde la perspectiva del enfoque constructivista social, cuya premisa central es que el aprendizaje es una experiencia de carácter fundamentalmente social, donde el lenguaje es la herramienta base para mediar tanto en la relación profesor-alumno, como en la relación entre compañeros (Barros & Verdejo, 2001).

Tomando en cuenta los expuesto anteriormente se plantean una aproximación a lo que pueden constituirse como objetivos del Aprendizaje Cooperativo, no sin antes dejar por sentado que la flexibilidad, pertinencia, adecuación y gradualidad pueden contribuir a la realización de las metas de la persona y del grupo. Estos son a continuación:

1.- Distribuir adecuadamente el éxito para proporcionarle el nivel motivacional

necesario para activar el aprendizaje.

2.- Superar la interacción discriminatoria proporcionado experiencia de similar

estatus, requisito para superar los prejuicios.

3.- Favorecer el establecimientos de relación de amistad, aceptación y cooperación

necesario para superar prejuicios y desarrollar la tolerancia.

4.- Favorecer una actitud más activa ante el aprendizaje.

5.- Incrementar el sentido de la responsabilidad

6.- Desarrollar la capacidad de cooperación

7.- Desarrolla r las capacidades de comunicación

8.- Desarrollar las competencias intelectuales y profesionales

9.- Favorecer el proceso de crecimiento del alumno y del profesor

Para conseguir los objetivos en el aprendizaje colaborativo es necesario que el profesorado se esfuerse por desempeñar un rol de motivador que posibilitemla ayuda al alumnado a madurar; a expresarse, a comunicarse, a negociar significados, a tomar decisiones y a resolver problemas zafándose progresivamente de la excesiva dependencia de las figuras de referencia empezando por la del propio docente.

Llegado a este punto, se puede concluir que el hecho de promover actividades de trabajo grupal en clases aumenta notablemente la posibilidad de que los estudiantes se congreguen más allá del aula para continuar realizando actividades de estudio conjunto. A continuación se plantean algunas propuesta para motivar su implementación:

  • En el aprendizaje colaborativo, cada participante es responsable de su propio aprendizaje, pero también deben serlo de sus pares. en tal sentido, esta modalidad de aprendizaje puede entenderse como una estrategia intencionada, basada en diversas metodologías educativas realizadas en grupo, que propician aprendizaje específicos, pero que además, implican el desarrollo de habilidades cognitivas y socioemocionales.
  • Para la formación de los grupos de trabajo colaborativo es conveniente verificar que los elementos básicos que constituyen un grupo de esta naturaleza estén claramente estructurados en cada sesión. sólo de esta manera se puede lograr que se produzca tanto el aporte conjunto, como una estrecha relación entre la colaboración y los resultados.
  • En las situaciones cooperativas, las personas buscan resultados beneficiosos para sí mismas y para los otros integrantes de sus grupos. El aprendizaje cooperativo es entonces utilizar en la educación grupos pequeños donde los alumnos trabajan juntos para mejorar su propio aprendizaje y el de los demás. Los alumnos además sienten que pueden alcanzar sus objetivos de aprendizaje sólo si los demás integrantes de su grupo también lo alcanzan.
  • Los esfuerzos cooperativos, Deutsch (1962) en Johnson y Johnson (1999), dan como resultado que los participantes reconozcan que todos los integrantes del grupo comparten un destino común. (“nos salvamos juntos o nos hundimos juntos”), para que todos obtengan crédito del esfuerzo de cada uno (“tus esfuerzos me benefician y mi esfuerzo te beneficia”), reconozcan que el desempeño de cada uno es provocado mutuamente por uno mismo y sus compañeros (“en la unión está la fuerza”) y se sientan felices y orgullosos por los logros de cualquier integrante del grupo.

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“Inteligencia Espiritual”

Fragmento del libro: “Educación y Espiritualidad” 2005

Necesitamos entrar a una nueva etapa en el desarrollo de la humanidad. Durante los últimos 400 años los objetivos de las sociedades fueron objetivos de desarrollo externo, como obtener mejores máquinas, construir ciudades bien planeadas, tener mejores carreteras, conquistar la naturaleza. La sociedad entró con un proyecto de control del universo externo y se olvidó en gran parte de su propio mundo interior subjetivo. Esto trajo una serie de anomalías y problemas que hoy para nosotros resultan muy evidentes. La prioridad en este momento ya no es el desarrollo tecnológico porque es suficiente con el que tenemos, la prioridad humana es hacia el desarrollo de la propia conciencia, hacia el desarrollo espiritual. Debemos preguntarnos cómo estamos como humanidad, como familia humana; nos hemos olvidado de nuestro desarrollo espiritual por siglos y es necesario volver a tomar el interés por nosotros mismos.

La nueva sociedad será sustentable con una cultura emergente basada en un nuevo entendimiento de nuestro lugar en el cosmos, con nuevas estructuras sociales y, por lo tanto, necesitamos una nueva educación que sea afín a esa nueva sociedad, que eduque para la vida y la paz a un nuevo tipo de ser humano. En todo este proceso de cambio la espiritualidad tiene un papel central, lo cual significa un enorme reto para nuestra racionalidad instrumental, porque una de las cosas que más fueron reprimidas por la sociedad científico-industrial y por el cientificismo fue precisamente la espiritualidad. Según las ficciones del reduccionísmo, del empirismo, del materialismo, aquello que no podía ser aprendido por los sentidos no existía, de tal manera que una de las cosas más fuertemente rechazadas fue la vida interior, todo lo que no podía ser medido, cuantificado o estudiado por las ciencias físicas, y ello incluía la espiritualidad.

El cientificismo se basó en la idea de que la espiritualidad y la ciencia eran antagónicas, que eran mutuamente excluyentes. Hoy sabemos que ciencia y espiritualidad más que ser contradictorias pueden ser complementarias.
La espiritualidad no siempre ha sido entendida por todos de manera correcta. Ha sido confundida, a veces, con otros aspectos de la experiencia humana que, si bien pueden tener su valor, no son el núcleo de la espiritualidad. La espiritualidad es entendida como la dimensión y el nivel incondicionado del ser humano, es experimentada como orden interno total, como ausencia de conflicto. La espiritualidad también es experimentada como amor universal y libertad incondicional. La espiritualidad no es personal. La espiritualidad no es un asunto de desarrollo personal porque la espiritualidad trasciende al ego, en sí misma es universal. La espiritualidad no nos hace mas privados sino más universales, menos personales y egocéntricos, nos lleva a interesarnos en el bienestar de todos los seres, no solo en el propio bienestar.
Otro aspecto de la espiritualidad es que no puede ser reducida a creencias religiosas. Creer o no creer en Dios o en lo espiritual o en lo trascendente no tiene relación directa con la espiritualidad, porque la creencia está a un nivel de pensamiento, a un nivel cognitivo y lo espiritual trasciende la dimensión cognitiva en el sentido de racionalidad instrumental. La espiritualidad no se basa en creer en creencias religiosas, sino en la experiencia directa de lo trascendente. Tanto el que cree en dios como el que no cree han cometido enormes crímenes. La espiritualidad se mantiene siempre como el contexto más amplio y más general, como el contexto donde encontramos nuestra última entidad, el lugar de asiento de nuestros valores universales perennes.
La espiritualidad no puede reducirse a una categoría psicológica. Algunos educado- res han propuesto que la espiritualidad deberíamos pensarla en términos más psicológicos, como pensamientos y sentimientos, pero la vida mental no es la esencia de la espiritualidad; cuerpo, memoria, pensamientos y sentimientos cambian, mientras que la espiritualidad permanece como aquello a lo que recurrimos como la última fuente en donde encontramos el significado y las respuestas a las preguntas fundamentales de la vida. La espiritualidad trasciende el aparato psíquico de pensamientos y emociones. Podemos tener pensamientos y sentimientos agradables o desagradables y podemos tener imágenes agradables o desagradables pero mientras eso cambia nuestro espíritu, nuestra espiritualidad, permanece como nuestra esencia.

La espiritualidad tampoco puede reducirse a lo paranormal. Algunos educadores tratan de definir la espiritualidad asociándola a lo paranormal. 

Sin embargo, independientemente de que sean reales o no, fenómenos como la telepatía, la clarividencia, la levitación, no son, en sí mismos, el objetivo de la vida espiritual. Tener la capacidad de levitar o no levitar no nos da orden interno, no nos da la libertad ni nos da amor incondicional. Aunque lo paranormal sea interesante y pudiera ser real no es lo mismo que lo espiritual. Esto ha sido claramente señalado a través de la historia por prácticamente todos los grandes maestros espirituales. Aun más, han sugerido mucha precaución para todas aquellas personas que están en una búsqueda sincera de sí mismos para que estén alertas a la propia vanidad y no busquen poderes paranormales. Estos consejos están en todas las grandes tradiciones, porque pueden fortalecer ilusiones muy sutiles, se puede engrandecer nuestro propio ego.

La espiritualidad tampoco puede ser reducida a un desarrollo personal. El desarrollo personal básicamente es el desarrollo de la persona. Para Carl Jung, la persona es la máscara, el conjunto de roles, de papeles, de etiquetas sociales que nos hemos puesto o que nos han puesto. Entonces, quizá el desarrollo personal sea interesante, quizá sea adecuado tener mejores modales, poder hablar mejor, poder relacionarse mejor con otros, pero nada de esto es vida espiritual en sí misma; la vida espiritual trasciende todo esto. Cuando vemos la espiritualidad como una apertura a lo universal nos ayuda a evitar el falso problema de enfatizar el desarrollo personal o el desarrollo social. Este es un falso problema creado porque tenemos la idea de que la vida espiritual es individual y nada es más falso que eso. La espiritualidad es universalidad y no puede haber vida espiritual personal porque la persona es la máscara, es el ego.
Toda acción social debe estar basada en la genuina espiritualidad, porque es lo que nos da la universalidad del amor incondicional, la fraternidad, compasión y humildad. Por eso la filosofía perenne señala que al final del camino de una transformación espiritual está el servicio desinteresado por toda la humanidad. Necesitamos superar el dualismo entre desarrollo personal o desarrollo social. La espiritualidad es sumamente importante porque es la genuina base para indagar las preguntas fundamentales que niños y jóvenes se hacen y nos hacen de manera natural. Todos hemos observado en los niños pequeños o en los adolescentes su capacidad para preguntar, estas preguntas son sumamente importantes. En la educación, sin embargo, estas preguntas han sido frustradas por los sistemas educativos y poniendo limites muy estrechos a las capacidades de los seres humanos.
La espiritualidad nos lleva a percatarnos que el conocimiento adecuado del universo que habitamos solo es posible si está relacionado con el propio autoconocimiento, que no es posible tener un conocimiento responsa-ble del universo que habitamos si no nos conocemos a nosotros mismos. Esta es una declaración que va en contra de los paradigmas tradicionales educativos, porque la visión educativa tradicional nos dice que podemos conocer el mundo independientemente de si nos conocemos a nosotros mismos; señala que entre más lejos estemos de nuestra propia realidad interior mejor será, que seamos objetivos. Por eso hemos creado un conocimiento sólo instrumental.

La espiritualidad es la necesidad de pertenecer a una totalidad mayor, de relación con la totalidad, de conexión universal. La espiritualidad no depende de la riqueza o la pobreza económica. Algunos educadores creen que para poder entrar en la vida espiritual primero necesitamos tener cierta riqueza material, tener automóvil, casa o cosas así, pero real- mente el confort no nos conduce a la espiritualidad. La idea de tener satisfechas primero las necesidades básicas como prerrequisito para la espiritualidad es una idea equivocada y peligrosa porque puede llevar a creer que los grupos humanos que no tienen riqueza material son seres antiespirituales y que las comunidades que tienen riqueza económica y tecnológica tiene seres muy espirituales. En realidad no hay una relación de causa y efecto entre la vida espiritual y la riqueza o la pobreza material. Es un mito la idea de que primero necesitamos tener riqueza material para luego desarrollar la espiritualidad. Los seres espirituales son seres sencillos, son seres humildes en el sentido de que se perciben en una relación de igualdad con todos los demás. No es necesario tener primero dinero para empezar luego con una vida espiritual.

Otro aspecto de la espiritualidad que se confunde es que el despertar espiritual del individuo es un hecho aislado que no afecta a los demás. Este es un falso problema realmente porque la conciencia humana es común a toda la humanidad. Actualmente se están teniendo evidencias científicas de que cuando un miembro de una especie aprende algo nuevo o se transforma, afecta a todos los demás miembros de la especie; el despertar espiritual de un solo ser humano tiene efectos positivos para el resto de la humanidad. El trabajo de Rupert Sheldrake apoya este punto de vista; sus resultados, hasta este momento, son muy interesantes. Según su teoría, si una paloma o un mono aprende una habilidad, habrá una tendencia de que todos los demás monos o palomas, no nada más en el entorno inmediato, sino en todo el planeta, aprenden esa misma habilidad. De la misma forma, el despertar genuino de un solo ser humano afecta a toda la humanidad, aunque este individuo se encierre en un cuarto y no vea a nadie, aunque se suba a una colina, su despertar está afectando a toda la humanidad. El genuino despertar espiritual de un individuo no está desligado de la evolución de la humanidad, su propia transformación irremediablemente afecta a todos. Y al contrario también, si una sola persona se degenera o tiene aprendizajes destructivos también está afectando a la humanidad. Es decir, somos total y absolutamente interdependientes.

Un aspecto fundamental del educador holístico es lo que llamamos la presencia plena. Un educador holístico lo será no por los métodos que utiliza, ni por los recursos tecnológicos, ni por el tipo de información que tiene almacenada en su memoria o por las teorías pedagógicas que maneja, sino por su orden interno y por su filosofía particular de la vida; por la vivencia directa de su propia espiritualidad. El proceso de autoindagación es fundamental en un educador holístico y conduce a la presencia plena. Un educador holístico, antes que nada, debe tener una presencia plena en la vida. Presencia plena significa estar plenamente presente en la experiencia inmediata, consciente y alerta de nuestras actividades cotidianas en la comunidad de aprendizaje, en todo proceso educativo, en el salón de clases, en nuestra relación con los estudiantes, con los padres, con los demás profesores. Presencia plena es estar totalmente presente en el proceso de aprendizaje, es estar totalmente abierto a las preguntas, comentarios, relaciones que establecemos como educadores con nuestra comunidad. Estar totalmente en la experiencia, estar en una escucha total, percibiendo, sintiendo la totalidad del proceso educativo. Muchos educadores en la escuela y el salón están presentes físicamente pero mentalmente ausentes, su conciencia queda enredada con los problemas de su casa, de sus hijos, y esto tiene una implicación enorme porque entonces no escuchan, no se relaciona adecuadamente con sus estudiantes.

La Filosofía Perenne señala que, a través de la historia de la humanidad, ha existido un corazón místico de enseñanzas fundamentales acerca del espíritu. Este conjunto de enseñanzas ha sido perenne, ha estado presente en todas las culturas a través del tiempo. Esta sabiduría espiritual ha estado presente a través de toda la historia de la humanidad, ha sido constante. A veces emerge de manera sobresaliente, otras veces se oculta, dependiendo de las condiciones sociales y culturales de la época. El tema de la filosofía perenne es la experiencia espiritual directa, su naturaleza y sus condiciones.
La espiritualidad es transracional. La espiritualidad trasciende la razón, no la re- prime, no la rechaza. Esto quiere decir que el hombre espiritual es razonable pero va más allá de la razón. Aquí es donde el concepto de inteligencia espiritual es importante. Hay una basta experiencia humana más allá de la razón y el lenguaje que no es experiencia regresiva o psicótica sino experiencia espiritual de la más alta inteligencia.
La espiritualidad es amor universal. El amor universal es central porque el cono- cimiento es importante pero nunca suficiente para un comportamiento responsable. El conocimiento en sí mismo no nos hace mejores personas, por eso tenemos que ir más allá del conocimiento, tenemos que entrar a una dimensión que trascienda el conocimiento, la razón y el lenguaje. El amor universal es la puerta de la trascendencia del mundo espiritual. Qué sentido tiene para una sociedad como la actual, basada en una conciencia depredadora, generar más conocimientos si este conocimiento va a ser usado para la destrucción de nosotros mismos y de nuestro planeta, de qué nos sirve tener más tecnología, si este conocimiento va a ser usado para destruirnos a nosotros mismos. Es necesario redefinir el papel del cono- cimiento y ponerle sus justos límites.
El conocimiento debe responder al precepto de que todo conocimiento debe ser usado para el bien común, el conocimiento holístico es inseparable de una dimensión espiritual. El conocimiento holístico no viene desligado del bien común, no se concibe como una transmisión de técnicas o métodos para que sean usadas como ustedes quieran. El cono- cimiento holístico viene ligado a una orientación que honra la vida en la tierra, a una orientación de gratitud por la vida, con un sentido de compasión hacia todos los seres. Sólo entonces podemos decir que hay un genuino despertar de la inteligencia.

Esta integridad del conocimiento ha sido fragmentada en el pensamiento occidental. Por ejemplo, toda la psicología occidental está basada en el dualismo, parte de separar la conciencia en dos clases: la conciencia psicológica como un darse cuenta y la conciencia moral como valores. La psicología occidental se construyó sobre la idea de la conciencia psicológica, descartando la conciencia moral por no ser “científica”. Toda la psicología en general está basada en este dualismo, centrándose exclusivamente en la conciencia psicológica. Sin embargo, hay ejemplos de psicologías integrales como la budista, donde la conciencia psicológica y la conciencia moral están integradas, por eso señala la importancia de un correcto pensar, un correcto actuar; hay una fuerte relación entre la atención plena y la correcta forma de vida, una conduce a la otra. La práctica de la presencia plena conduce a un correcto pensar, a un correcto comportamiento. La presencia plena lleva a la compasión. La psicología occidental no incluye una correcta forma de vida, solo se centra en la conciencia psicológica, si dañas a otros seres humanos causándoles sufrimiento pero no te sientes mal por ello, no te causa conflicto, entonces eres normal, no importa si haces sufrir a otros, no importa que tengas actitudes poco éticas, si no te sientes mal puedes continuar con tu vida. En la visión holística existe la convicción de que dañando a otros dañas tu propio espíritu, aunque no lo notes.

El despertar espiritual no depende del tiempo ni del conocimiento. No por realizar durante una gran cantidad de años algún tipo de práctica espiritual seremos más espirituales; no hay una relación causal directa. El despertar espiritual puede suceder en poco o mucho tiempo, lo importante es la sinceridad del buscador, es relativa al tiempo que invertimos en ella. Algunas personas tienen discernimientos profundos en poco tiempo, otros tardan mucho más, y algunos nunca la tienen. Esta independencia del tiempo hace que la espiritualidad, así como puede estar a gran distancia puede también estar disponible en cada momento de nuestra vida. Lo mismo se aplica al conocimiento, no por leer muchos libros de budismo nos convertimos en un Buda. Hay grandes eruditos que no son compasivos y lo contrario también sucede, gente que no tuvo estudio formal y son grandes seres espirituales. De hecho, los grandes maestros espirituales nunca fueron académicos, intelectuales o tuvieron algún tipo de formación universitaria, trascendieron todo eso y conocieron directamente lo más importante: su propia naturaleza espiritual. La espiritualidad es el último contexto de significado disponible siempre para regresar a él cuando tenemos dilemas graves en nuestra existencia. Es donde encontramos las respuestas fundamentales a nuestra existencia. El despliegue de la espiritualidad es el des- pliegue de la conciencia universal, por eso toda acción deberá partir de un orden interno porque si nuestra acción surge de un desorden en nuestra conciencia va a ser una acción desordenada. Esto significa actuar desde la inteligencia, y esta acción es universal.

La espiritualidad es inmanente y trascendente al mismo tiempo. Es la verdad aquí y allá. Es el nivel superior de la conciencia, el techo de toda evolución, lo que está mas allá de lo condicionado. Pero al mismo tiempo está en todo, disponible siempre, presente en todas las cosas. No puede ser de otra manera. La verdad última de la filosofía perenne es la no dualidad entre el absoluto y sus manifestaciones, entre el cielo y la tierra, entre el ser individual y el ser universal. Inmanencia y trascendencia, arriba y abajo, subir y bajar, son una sola unidad. La espiritualidad es percatarse de nuestra unión fundamental con todos los seres. Darnos cuenta que no estamos separados de los demás, que lo que nos suceda a nosotros les sucede a los demás y que lo que les sucede a los demás nos sucede a nosotros mismos. Inteligencia y amor están totalmente ligados, no se pueden separar. Si no hay amor en nuestro corazón no tenemos nada, solo cenizas, nos vamos a destruir a nosotros mismos y vamos a destruir el planeta.

El amor es la experiencia de la totalidad, es una conciencia que experimenta un sentido de pertenencia y de conexión con el kosmos, es una experiencia donde la identidad se expande a lo universal. El amor, en su forma más pura, es compasión universal. Compasión significa un interés ilimitado e incondicional en el bienestar de todos los seres. La compasión se expresa en el ideal del bodhisatva (término propio del budismo que alude a alguien embarcado en el camino del Buda de manera significativa. Es un término compuesto: bodhi “supremo conocimiento”, “iluminación” y sattva “ser”) que renuncia a entrar en el nirvana hasta que primero to- dos los seres se hayan iluminado. Decide regresar al mundo a ayudar a la evolución de toda la existencia. El bodhisatva dice: “Entren ustedes primero al nirvana, yo me espero al último”. La compasión es un deseo ilimitado por aliviar el sufrimiento de los demás. Algunas personas me ha preguntado: “Bueno ¿la espiritualidad para qué sirve?” La espiritualidad sirve para todo. Sirve para vivir responsablemente, para estar de manera creativa y plena en la sociedad.
La espiritualidad hace a los seres humanos pacientes, abiertos, accesibles, comprensivos, creativos. La presencia plena en la sociedad significa, más que una participación activa, una no complicidad. Sin negar la participación social, la visión holística va en un sentido más honesto e inteligente, existe la percepción de que muchos de los problemas fundamentales de la sociedad existen porque somos cómplices de ellos, se sostienen por nuestra complicidad. Una de las formas de acción más inteligentes es la no acción. El taoísmo es el arte de la no acción. La no acción, en muchos casos, es la mejor acción. Pongamos el siguiente ejemplo, supongamos que nadie asistiera ni fuera cómplice de las corridas de toros, qué pasaría con las corridas de toros, seguramente se acabarían inmediatamente. De esa misma manera podemos acabar con muchos problemas sociales. Si nadie fuera cómplice de alimentos “chatarra” se acabarían porque nadie los consumiría. Entonces, muchos de los vicios, de los problemas de la sociedad, son sostenidos por el problema de la complicidad. La actitud de no complicidad ha estado presente en muchos maestros espirituales como una acción inteligente. No interpreten esto como pura pasividad porque la acción activa también forma parte de la vida y debemos buscar el equilibrio entre las dos, lo que sucede es que tenemos que usar la inteligencia espiritual para saber cuándo debemos actuar y cuándo la mejor acción es la no complicidad.

Recientemente el concepto de inteligencia espiritual ha venido a revolucionar el campo de estudio de las inteligencias. A principios del siglo XX el concepto de inteli- gencia intelectual fue la gran novedad. Binet impulsó este concepto desarrollando los test de coeficiente intelectual (C.I.) y la inteligencia se entendió básicamente como una ha- bilidad intelectual lógico-matemática, una habilidad para el desempeño técnico eficiente.

Más recientemente surgió el concepto de inteligencia emocional, Daniel Goleman fue el gran promotor argumentando que tenía una importancia igual que la inteligencia intelec- tual ya que las emociones equilibradas nos permiten pensar mejor. Ahora ha surgido una tercera inteligencia que engloba a las dos anteriores y las supera, convirtiéndose en el centro del desarrollo para todos los campos de la experiencia humana: la inteligencia espiritual.
La inteligencia espiritual es la más importante de las tres, además es exclusivamente humana. Mientras que animales y computadoras muestras evidencias de inteligencia emocional e intelectual, la inteligencia espiritual es de exclusividad humana. La inteligencia emocional está arraigada en nuestro cuerpo biofísico, depende de nuestros instintos, sentimientos, pulsiones, hormonas, etc., para dar una respuesta emocional aceptable a una situación particular. Los animales también muestran inteligencia emocional. Para lograr atrapar su presa, un tigre necesita ser silencioso, esperar la oportunidad, posponer la satisfacción, atacar en el momento indicado. Existen también situaciones humanas negativas que muestran una alta inteligencia emocional. Por ejemplo, los casos de asaltantes, en los cuales se requiere controlar las emociones para poder efectuar el asalto a un banco; o el caso de un defraudador que requiere estar tranquilo aun sabiendo su acto indebido. Esto significa que la inteligencia emocional no otorga dirección moral o ética a la conducta, solo capacita para el control emocional de la situación pero sin alcanzar a ver el sentido o significado global de la misma. Por otra parte, la inteligencia intelectual está arraigada más a nivel del cerebro, depende de la racionalidad instrumental, procesos lógicos, memoria, cogniciones, etc., para dar una respuesta intelectual eficiente al control técnico del mundo. Especialmente las computado- ras también muestran muchos de estos elementos, pues pueden efectuar gran cantidad de operaciones analíticas, incluso más rápido que el ser humano. Existen también situaciones humanas negativas que muestran una alta inteligencia intelectual; quizás los ejemplos más evidentes sean los que se dan en el uso de la ciencia para propósitos de guerra, la cantidad de inteligencia intelectual necesaria para dirigir un ataque militar contra Irak es igual o superior que el que se requiere en medicina para salvar una vida humana; invadir un país militarmente requiere un altísimo grado de inteligencia intelectual; los sofisticados aparatos, las computadoras, los cálculos matemáticos para dirigir los mísiles, etc., requieren altos niveles de C.I. Tampoco la inteligencia intelectual otorga dirección moral o ética a la conducta, no tiene sensibilidad humana, solo capacita para la eficiencia instrumental del desempeño, pero no tiene capacidad de comprensión global de la situación, no puede ver desde afuera y desde arriba el sentido moral de la circunstancia.

La inteligencia espiritual está arraigada en la totalidad de lo que somos, en nues- tra esencia que es el Ser transpersonal. Danah Zohar señala que es la inteligencia con que afrontamos y resolvemos problemas de significa-dos y valores, la inteligencia con la cual ponemos nuestras vidas en un contexto más amplio y significativo, es la base necesaria para el eficaz funcionamiento de la inteligencia intelectual y de la inteligencia emocional.

La inteligencia espiritual es capacidad de trascendencia, capacidad de hacer las cosas cotidianas con un sentido de lo sagrado, usar recursos espirituales en problemas prácticos, capacidad de actuar con conducta virtuosa basada en la gratitud, paciencia, humildad, compasión, sabiduría y amor universal. La inteligencia espiritual es conciencia de lo universal, conciencia de la humanidad y fraternidad entre todos los seres, capacidad de maravillarse del cosmos, sentido de lo místico, sensibilidad hacia todo lo numinoso (perteneciente o relativo al numen como manifestación de poderes divinos), disponibilidad para escuchar y comprender a los demás. La inteligencia espiritual es la última vía de conocimiento, es el conocimiento directo del ojo del espíritu conociendo los significados últimos, la usamos para clarificar posibilidades no realizadas, y para trascender el materialismo de la vida. La utilizamos para entender el sufrimiento humano y ponerle fin. La utilizamos para contestar a las preguntas filosóficas básicas y encontrar significado existencial y trascendental.
La inteligencia espiritual es el acceso y uso del sentido, visión y valores para pensar y tomar decisiones responsables. Es la inteligencia que nos lleva a la totalidad, y nos da nuestra integridad moral. Es el corazón de las inteligencias. La inteligencia del Ser profundo. La inteligencia transformadora que nos impulsa a la iluminación espiritual. Es la inteligencia que los budistas llaman “bodichita”, la inteligencia que nos permite intuir el camino espiritual y nos protege contra la degradación moral. Es la voluntad y la determinación interior para perseverar en el camino espiritual.
La inteligencia espiritual es la que nos permite ser felices. Es el poder para alcanzar y comprender la felicidad. Es la capacidad para conducir bien la propia vida, tomando el control y la responsabilidad de los pensamientos, sentimientos, acciones y valores, decidiendo la manera de responder a los eventos de la vida. La inteligencia espiritual es la capacidad de tener en balance los propósitos materia-les y el desarrollo emocional, intelectual y espiritual de tal manera que podamos ser felices a pesar de las circunstancias no a causa de ellas. Generalmente creemos que son las circunstancias externas a nuestra vida las que deben traer la felicidad, así esperamos tener más dinero, ser más famosos o tener un carro más grande para ser felices. Esto es una ilusión porque nunca conduce a la verdadera felicidad. La inteligencia espiritual es la capacidad de ser feliz independientemente de las circunstancias, de si estas son favorables o desfavorables. La fuente de la felicidad viene de adentro, brota desde nuestra verdadera naturaleza, no depende de circunstancias externas. La inteligencia espiritual es el poder para ser felices a pesar de circunstancias adversas, es el discernimiento de que no necesitamos ninguna circunstancia externa para ser felices.

La inteligencia espiritual no es necesariamente religiosa. No significa seguir necesariamente una tradición religiosa o afiliarse a una iglesia. Es independiente de cultos, rituales o tradiciones, un sacerdote o pastor con una alta posición en la iglesia puede que tenga una muy baja inteligencia espiritual, y un ser humano sin afiliación a ninguna religión o iglesia puede tener una altísima inteligencia espiritual. No existe necesariamente relación alguna entre organizaciones religiosas e inteligencia espiritual, aunque algunos religiosos creen que incluye la capacidad de tener fe y creer, pero eso en realidad es una desviación, porque tener fe y creer no es una virtud espiritual, no es algo espiritual, no es algo deseable, porque conduce a una conducta de subordinación a la voluntad de otros. La inteligencia espiritual es luz para uno mismo. Danah Zohar señala que estudios del psicólogo Gordon Allport demuestran que la gente tiene más experiencias espirituales fuera de las instituciones religiosas que dentro de ellas.

El concepto de inteligencia espiritual nos ha permitido también jerarquizar los niveles de la inteligencia, no solo señalar, como lo hizo Howard Gardner, que existen dife- rentes tipos de inteligencia, porque eso pone a todas las inteligencias en el mismo nivel. Si bien es muy importante reconocer la pluralidad de inteligencias no es suficiente, debemos también reconocer cuales son más incluyentes, cuales son superiores y cuales inferiores. La inteligencia espiritual nos permite, entonces, construir tres niveles básicos de inteligencia. La más básica es la inteligencia emocional, que está más relacionada con el cuerpo y es acerca de sentir. El segundo nivel lo ocupa la inteligencia intelectual que está más relacionada con el cerebro y es acerca de pensar. El tercer nivel lo ocupa la inteligencia espiritual y es acerca de ser. La inteligencia espiritual, como nivel superior, incluye a las inteligencias emocional e intelectual como partes constitutivas, pero ninguna de estas dos incluye a la inteligencia espiritual.
Howard Gardner ha pluralizado la inteligencia señalando que la inteligencia no solo es una habilidad lógico–matemática sino que hay otras siete formas de inteligencia como la corporal, verbal, espacial, musical, interpersonal, intrapersonal y naturalista. Sin embargo, con el concepto de inteligencia espiritual estamos yendo más allá de las inteligencias múltiples, no las rechaza, en realidad las incluye porque son sumamente importantes, pero necesitamos dar un paso más allá de ellas. Gardner define la inteligencia como la capacidad de solucionar problemas y crear productos que son valorados por una comunidad. Sin embargo, sigue fuera de un contexto espiritual esta definición. Un científico que trabaja para la guerra cumple con los criterios de Gardner. Un científico que trabaja para la guerra puede crear un producto como una bomba atómica y resolver el problema de matar en pocos minutos a un millón de seres humanos, y esto puede ser valorado por la comunidad de científicos de guerra.

Desde el concepto de inteligencia espiritual, la teoría de las inteligencias múltiples es muy interesante, pero en realidad todos los tipos de inteligencia de los que habla Gardner son combinaciones de la inteligencia emocional de primer nivel y la inteligencia intelectual de segundo nivel.

En este sentido, la teoría de las inteligencias múltiples es muy buena pero incompleta, porque se queda en los dos primeros niveles sin reconocer ni trabajar el tercer nivel que es el nivel más importante e incluyente. Solo desde la inteligencia espiritual, por ser el nivel superior, se puede entender la holarquia de las inteligencias en los tres niveles y reconocer la naturaleza y los objetivos de cada nivel. Inteligencia espiritual es la capa- cidad de resolver los retos de la vida sin crear sufrimiento en los demás ni en uno mismo, es reconocer y valorar la vida misma. Desde esta visión, un científico con gran capacidad lógico-matemática que trabaja para la guerra, no está siendo espiritualmente inteligente, solo aquel que puede hacer esta distinción y puede orientar sus acciones en bien de toda la familia humana puede ser inteligente en un sentido espiritual. La inteligencia espiritual ve la compa- sión como el valor fundamental de la vida, compasión como el interés genuino y profundo en el bienestar de todos los seres. La inteligencia espiritual es respeto, amor incondicional y paz interior y exterior.

La inteligencia espiritual es curativa, sanadora, es la única que puede curarnos definitivamente, solo la inteligencia espiritual puede garantizar una vida feliz porque nos permite actuar con sabiduría y compasión, manteniendo la ecuanimidad en relación a las circunstancias. Aunque es innata puede ser desarrollada, podemos descubrirla y evaluarla cualitativamente. Es aquí donde entra la gran labor de la educación holística. A la luz de este nuevo concepto, el objetivo de la educación holística es desarrollar en los estudiantes la inteligencia espiritual, al hacerlo estaremos desarrollando todas las inteligencias de los niveles I y II.

La inteligencia espiritual también se caracteriza por la capacidad de ser flexible y adaptativo, nos permite insertarnos creativamente en diversas situaciones sin chocar con los demás. Implica una alta autoconciencia, la percepción de uno mismo, la experiencia de testigo transpersonal de observar con despego el propio mundo. La inteligencia espiritual celebra el valor de la paz, nos lleva a rechazar causar daño innecesario a cualquier ser sensible. Es una capacidad centrada en preguntar “¿Por qué?”, más que preguntar “¿Cómo?”, esta última pregunta es instrumental, aquella es esencial, va al fondo de las cosas, es capacidad indagadora de la verdad.

Características de la Inteligencia Espiritual:
• Capacidad de ser feliz a pesar de las circunstancia •Capacidad de paz interior y ecuanimidad •Capacidad de amor universal
•Capacidad de vivir para servir
•Capacidad de enfrentar y superar el sufrimiento •Capacidad de ser independiente y autónomo •Capacidad de resolver problemas de significados y valores •Capacidad de conducta ética
•Capacidad de centrarse en el “porque” de las cosas •Capacidad de discernimiento
•Capacidad de vivir en un contexto más amplio de significados •Capacidad de aprender a ser

•Capacidad de integración holista de la totalidad

El concepto de inteligencia espiritual abre una nueva etapa en el desarrollo de la edu- cación holista. Una gran cantidad de investigadores han empezado a desarrollar e investigar más sobre inteligencia espiritual, será un concepto clave en la educación del siglo XXI, porque ahora se trata de desarrollar todas las inteligencias en el contexto de la inteligencia espiritual. Este concepto no solo está revolucionando el campo de la investigación sobre inteligencias y el campo de la educación, si no que también está impactando todas las demás áreas de la actividad humana.

Actualmente estamos empezando a escuchar como nunca antes de la espiritualidad en los negocios, la espiritualidad en el trabajo, la espiritualidad en la política, espiritualidad y ciencia, espiritualidad y creatividad, espiritualidad y sexualidad, etc. Me parece que esto sucede porque hemos alcanzado un nivel de desarrollo que para continuar adelante requiere entrar en el nivel más alto de la inteligencia humana, y este nivel es el espiritual, no existe nada más allá de lo espiritual, esta es la fuente genuina de toda inspiración por ello todos los que quieran trabajar en la frontera mas alta de su actividad deberán entrar al reino de la espiritualidad y desde allí alimentar su campo de trabajo.

La inteligencia espiritual se puede desarrollar, porque es tanto un nivel como una línea de desarrollo. Esta tarea está a cargo de la educación holística, no parece haber otra propuesta educativa que lo asuma tan explícitamente. El desarrollo de la inteligencia espiritual requiere una práctica integral, el corazón de esta práctica por siempre ha sido, es y será la práctica meditativa, entendiendo esta en sentido amplio como la práctica de la atención plena, práctica del discernimiento silencioso, de la percepción de lo que es. Esto lleva al desarrollo de habilidades interiores, a estar confortable con las paradojas del cosmos, a sentir seguridad y fortaleza en que lograremos cambiar las cosas que impiden la autorrealización, etc. En educación holística debemos, entonces, poner énfasis en el desarrollo de habilidades de la vida interior, que nos permitan descartar conceptos superficiales de felicidad, equilibrar todas las dimensiones humanas haciendo brillar el corazón espiritual de los estudiantes, para que puedan ser verdaderamente felices a pesar de las circunstancias no a causa de ellas. La inteligencia espiritual es pues, un proceso de discernimiento y experiencia individual a través del cual nos identificamos con los valores universales, y reconocemos que toda vida es sagrada, que todos los seres humanos son hermanos espirituales, que el amor es la naturaleza del cosmos, y que la verdad es finalmente una verdad espiritual.

La inteligencia espiritual es el nivel más alto de las inteligencias. Es lo que nos permite ser felices y superar el sufrimiento, revestir de sentido nuestra vida, salir fortalecido y con aprendizajes de las etapas dolorosas de la vida, curar y sanar nuestras heridas psicológicas, emociona- les y existenciales. Conectar con nuestro verdadero ser más allá del ego narcisista. Vivir la vida con un sentido de servicio desinteresado por lo demás. Vivir contentos con lo que tenemos. Ser humildes y reconocer en todos los seres futuros budas. Ser libres y gozar de ello. Actuar con responsabilidad universal. Ser honestos y éticos en nuestras relaciones. Vivir las actividades cotidianas con sacralidad. Ser compasivos con todos los seres. El gran maestro sufi Inayat Khan ejemplificó con sus 10 pensamientos la sabiduría de la inteligencia espiritual:

10 Pensamientos de la Sabiduría Sufi

  1. Hay un sólo Dios, el Eterno, el Ser Único; nadie más existe excepto Dios.
  2. Hay un solo Maestro, el Espíritu Guía de todos los espíritus, quien constan- temente lleva a todos sus seguidores hacia la luz.
  3. Hay un solo Libro Sagrado, el texto sagrado de la naturaleza, que verdadera- mente ilumina a todos sus lectores.
  4. Hay una sola Religión, el progreso firme en la dirección correcta hacia el ideal, el cual reviste de propósito la vida de cada ser humano.
  5. Hay una sola Ley, la ley de la Reciprocidad, la cual puede ser observada a través de una conciencia desapegada con un sentido de justicia consciente.
  6. Hay una sola Fraternidad Universal, la Fraternidad de hombres y mujeres la cual une a todos los seres de la tierra, sin discriminación, en la Bondad de Dios.
  7. Hay un solo principio Moral, el amor que emana desde la interioridad y florece en actos de compasión.
  8. Hay un solo Objeto de Oración, la belleza que inspira el corazón de los de- votos a través de todos los aspectos de lo manifiesto y lo inmanifiesto.
  9. Hay una sola Verdad, la verdad del conocimiento de nuestro ser interior y exterior el cual es la esencia de toda sabiduría.
  10. Hay un solo Camino, el aniquilamiento del falso ego en lo real, lo cual con- duce a lo inmortal, donde reside toda perfección.
    *Dr. Ramón Gallegos Nava
    Presidente-Fundador
    Fundación Internacional para la Educación Holista
    Coordinador de la Maestría en Educación Holista y el Doctorado en Educación Holista Premio Internacional “Book of the Year 2001” en USA
    Este artículo puede ser citado con la siguiente referencia:
    Dr. Ramón Gallegos Nava, (2005) “Educación y Espiritualidad. La educación como práctica espiritual”.

    Ed. Fundación Internacional para la Educación Holista. Guadalajara, fragmento publicado en: –www.ramongallegos.com

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¿Ser humilde hoy en día?

En este Domingo XXII (C) del tiempo ordinario la liturgia nos muestra en esta iluminadora e inquietante perícopa sobre la necesidad del creyente de hacerse humilde ante Dios y los hombres para acceder a la vida en Gracia, la vida plena (Lc. 14,1.7-14):

“Un sábado, habiendo ido a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando. Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola: «Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya sido convidado por él otro más distinguido que tú, y viniendo el que os convidó a ti y a él, te diga: ‘Deja el sitio a éste’, y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto. Al contrario, cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te convidó, te diga: ‘Amigo, sube más arriba’. Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado». 

Dijo también al que le había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos te inviten a su vez, y tengas ya tu recompensa. Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; y serás dichoso, porque no te pueden corresponder, pues se te recompensará en la resurrección de los justos»”.

El contexto histórico y os destinatarios en que se escribe la obra de Lucas nos sitúa en la segunda generación cristiana. Los cristianos se van asentando y expandiendo cada vez más por el imperio, y no pocas veces son vistos con recelo y sospecha. Urge, pues, presentar el ideal cristiano como un ideal apto e inofensivo dentro del imperio. Una práctica religiosa que no puede subvertir el mundo con la violencia de las armas ni de las guerras, sino con la fuerza del Espíritu que ya está actuando y que va convirtiendo muchos corazones al Señor Jesús. Por otro lado, en la medida que se radicaliza la ruptura entre la Iglesia cristiana y la Sinagoga judía, va surgiendo en las comunidades cristianas cierto rechazo a la historia de salvación precedente. Es quizás en este contexto que Lucas escribe su evangelio.

Por los datos que nos brinda el evangelio, se trataría de una comunidad de cristianos mayoritariamente de origen pagano y geográficamente distante de Palestina. Ella estaría llamada a ser testigo del plan liberador de Dios en el mundo, plan liberador que difiere en todo al plan del imperio, pues no se basa en las armas, sino en el poder de Dios que actúa en la Iglesia. Plan que ya estaba presente en la historia a través de los profetas del Antiguo Testamento y que ahora por medio del Espíritu de Jesús se encuentra extendido en toda la Iglesia, el nuevo pueblo de Dios.

Ahora bien, San Gregorio Nacianceno (330 – 390), obispo y doctor de la Iglesia nos habla sobre el amor a los pobres (8, 14; PG 35, 867, 875):

«Cuando hagas un festín, invita a los pobres» reflexiona así: “Debemos vigilar la salud de nuestro prójimo con el mismo cuidado que tenemos con la nuestra, tanto si está sano como si está consumido por la enfermedad. Porque «somos un solo cuerpo en Cristo» (Rm. 12,5), ricos o pobres, esclavos u hombres libres, sanos o enfermos. Para todos no hay más que una sola cabeza, principio de todo –Cristo (Col. 1,18); igual que los miembros del cuerpo son unos para los otros, eso mismo es cada uno de nosotros por cada uno de sus hermanos. Es necesario, pues, no desatender ni abandonar aquellos que, antes que nosotros, han caído en un estado de debilidad que nos acecha a todos. Más que regocijarnos por nuestra buena salud, es mejor que compartamos los males de nuestros pobres hermanos… Igual que nosotros, ellos son imagen de Dios, y, a pesar de su aparente degradación, han sido más fieles que nosotros a conservar esta imagen.  En ellos, el hombre interior se ha revestido del mismo Cristo y han recibido las mismas «arras del Espíritu» (2Co. 5,5); tienen las mismas leyes, los mismos mandamientos, las mismas alianzas, las mismas asambleas, los mismos misterios, la misma esperanza. Cristo que «quita el pecado del mundo» (Jn. 1,29) ha muerto también por ellos. Tienen parte en la herencia de la vida celestial, ellos que han sido privados de muchos de los bienes de acá. Son los compañeros de los sufrimientos de Cristo y lo serán también de su gloria”.tumblr_nv8ssnU2LP1uw3j1lo1_500

En esta misma línea según Rev. D. Enric Prat (Sort, Lleida, España) «Los invitados elegían los primeros puestos» desarrolla el siguiente comentario:

“Hoy, Jesús nos da una lección magistral: no busquéis el primer lugar: «Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto» (Lc 14,8). Jesucristo sabe que nos gusta ponernos en el primer lugar: en los actos públicos, en las tertulias, en casa, en la mesa… Él conoce nuestra tendencia a sobrevalorarnos por vanidad, o todavía peor, por orgullo mal disimulado. ¡Estemos prevenidos con los honores!, ya que «el corazón queda encadenado allí donde encuentra posibilidad de fruición» (San León Magno).
¿Quién nos ha dicho, en efecto, que no hay colegas con más méritos o con más categoría personal? No se trata, pues, del hecho esporádico, sino de la actitud asumida de tenernos por más listos, los más importantes, los más cargados de méritos, los que tenemos más razón; pretensión que supone una visión estrecha sobre nosotros mismos y sobre lo que nos rodea. De hecho, Jesús nos invita a la práctica de la humildad perfecta, que consiste en no juzgarnos ni juzgar a los demás, y a tomar conciencia de nuestra insignificancia individual en el concierto global del cosmos y de la vida.

Entonces, el Señor, nos propone que, por precaución, elijamos el último sitio, porque, si bien desconocemos la realidad íntima de los otros, sabemos muy bien que nosotros somos irrelevantes en el gran espectáculo del universo. Por tanto, situarnos en el último lugar es ir a lo seguro. No fuera caso que el Señor, que nos conoce a todos desde nuestras intimidades, nos tuviese que decir: «‘Deja el sitio a éste’, y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto» (Lc 14,9).

En la misma línea de pensamiento, el Maestro nos invita a ponernos con toda humildad al lado de los preferidos de Dios: pobres, inválidos, cojos y ciegos, y a igualarnos con ellos hasta encontrarnos en medio de quienes Dios ama con especial ternura, y a superar toda repugnancia y vergüenza por compartir mesa y amistad con ellos”.

Es por ello que en la historia de nuestra amada Iglesia, la Santa y Maestra, no podemos dejar a un lado su especial interés de acoger y abogar por los excluidos de la sociedad. Nosotros los creyente debemos revestirnos de la Humildad como condición para orar y obrar en nuestros ambientes.

El cantante y autor Martín Valverde advierte en esta motivante canción “¡Ay como duele ser humilde! cuya letra se transcribe:

Hay como duele ser humilde
hay como duele ser así,
incomprendido por aquellos que no entiende
que no saben ni comprende este don en mí.
Como Don orgullo entre los ciegos el gran
tuerto el es quien dirige y hay
de aquel que le replique es tanto que
puede terminar dando le órdenes a Dios.
Hay como duele ser humilde
hay como duele ser así,
incomprendido por aquellos que no entiende
que no saben ni comprende este don en mí.
Como doña ingrata con su gran cuenta
en el banco con toda su plata compró
conciencia de tantos, ahora sólo falta que
quiera comprar al Espíritu santo.
Hay como duele ser humilde
hay como duele ser así,
incomprendido por aquellos que no entiende
que no saben ni comprende este don en mí.
Como don sufrido que se la pasa
queja y llanto porque nada sale y es
la vícitima de tantos cree que con su
pena se ha ganado la gran lástima de Dios.
Hay como duele ser humilde
hay como duele ser así,
incomprendido por aquellos que no entiende
que no saben ni comprende este don en mí.
Cuidado mi amigo con eso de la humildad
sólo se tú mismo lo de más es un
disfraz la humildad es simple y hace grande
el corazón el orgullo no pasa de ser
una hinchazón.

Hoy en día los signos de los tiempos nos comunican situaciones que nos deben abrir los ojos con relación al prójimo. Desde aquel con el que convivo en el día a día hasta aquellos que son parte de la misma sociedad a la que pertenecemos. Moverse hacia Jesucristo supone ir contracorriente en una sociedad dicotómica y decadente. Es más, exige opciones radicales no desde un fundamentalismo o ideología sino desde la conversión constante generada por el Espíritu Santo que es quien nos acompaña en nuestra historia hasta el encuentro final con Cristo quién nos convidará al banquete eterno de Amor, donde nos reuniremos todos y las barreras y discriminaciones ya no valgan ni siquiera ni los títulos, ni el intelecto ni las condiciones sociales, políticas o económicas, y la humildad sea nuestra carta de presentación.images (1)

 

 

PARAFRASEANDO A SAVATER SOBRE LA EDUCACIÓN CIVICA

Es propicio combatir lo que no nos gusta o detestamos sin destruir lo que con gran esfuerzo y dedicación hemos construido. Aunque no compartamos el simplismo brutal de eliminar a los fanáticos y radicales como a quienes conscientemente les rodean alimentándose parasitariamente de ellos, debemos buscar, conseguir y aplicar un mecanismo que nos permita avanzar hacia lo posible. Para acabar con los terrores que nos amenazan actualmente, es evidente hacer algo radical y profundo para que los logros civilizados no se queden en concepciones o tintas de leyes, tratados y opiniones.

Partiendo de esta premisa la Educación seria el punto de partida para transformar aquello que dentro de la sociedad requiere ser cambiado. Entendiendo la educación como la preparación para vivir políticamente con los demás en la ciudad democrática, participando en la gestión paritaria de los asuntos públicos y con capacidad de distinguir lo justo de lo injusto. Por lo que se propone la educación cívica.

Aristóteles recuerda que nadie puede llegar a gobernar sino ha sido gobernado. Es decir, haber sido propedéuticamente gobernado, es decir, aprender a obedecer las leyes y las autoridades legitimas, asumir los valores compartidos, recibir lecciones prácticas de equidad, escuchar al que piensa diferente, contrastar y evaluar las decisiones tomadas, entre otros aspectos necesarios para llegar a gobernar con responsabilidad.

La democracia tiene entre sus cualidades la de no formar especialistas en gobernar ni especialistas en obedecer. En el mundo actual existe una tendencia exagerada hacia la especialización. Hay especialistas en ramas técnicas y tecnológicas tan singulares que trabajan aislados de los contextos donde se desempeñan. Cayendo en la tendencia en que fuera de lo que sabemos no hay nada posible. Pues resulta que en los regímenes totalitarios, autocráticos y oligárquicos se presume de esta tendencia para crear modelos de gobierno con el sobrenombre de democracia participativa y protagónica.

La educación cívica es la educación que prepara a gobernantes desde el ciudadano. Esto supone que no es una educación de élites culturales, minorías o cuarteles sino que incluye a todos las personas cuya preparación sea la de convertirse en ciudadano. Según Paul Barry Clarke: “Ser ciudadano pleno significa participar tanto en la dirección de la propia vida como en la definición de algunos parámetros generales; significa tener conciencia de que se actúa en y para un mundo compartido con otros y de que nuestras respectivas identidades individuales se relacionan y se crean mutuamente”. Es decir, gestión de lo propio en interacción con lo que tenemos en común con nuestros iguales.

De modo que en la educación cívica tiene que proponerse formar gobernantes y legisladores, para evitar en nuestras sociedades la influencia letal de esos ignorantes cuyo predominio alarma en todas partes. Aunque habría que señalar que alarma sólo a quienes pretenden utilizar las instituciones democráticas para radicalizar la libertad y la igualdad efectivas, pues no faltan manipuladores y demagogos que confían en él para perpetuar su hegemonía. Las asignaturas a cursar en la educación cívica pueden ser. Discernimiento, Pertenencia, Participación, tolerancia y Elección. Todo ello en medio de la diversidad de puntos de vista y formas de pensar donde las capacidades se desarrollan en beneficio propio y común cuyo trípode constituyen elegir, preferir y desechar, es lo que precisamente debería intentar conseguir en los futuros ciudadanos la educación cívica.22343_s9_0

EDUCADOR DESDE LA DISIDENCIA

tablero-ajedrez-pc3bablicoLa disidencia se asocia usualmente con el término disidente para designar a aquella persona o grupo de personas que se manifiestan en contra de una realidad o decisión. En la actualidad, en Venezuela existe una manipulación de hecho cuando de disidencia o disidente se expresan pues la polarización entre oficialistas y opositores se apropian de los espacios y personas para sus propósitos. Todo ello como consecuencia de la corrupción estructural y personal que ha hecho creer que no existe una forma de salida o solución.

Haciendo un análisis de la conceptualización desde la palabra, la disidencia es un concepto cuyo significado o alcance se relaciona con la acción consciente de poner de manifiesto un desacuerdo que puede ser momentáneo o permanente frente a una situación, condición o realidad puntual. Esta palabra proviene del latín disidentta cuyo acepción establece la acción de disentir, al apartarse de una creencia o política validada- Está compuesta por el prefijo dis- que significa separación desde diferentes fuentes; seguidamente el verbo –sidere- cuto significado es sentarse, y la terminación  -tio/a que implica acción o efecto. Es por ello que la palabra disidencia es la expresión a través de acciones o manifestaciones de no compartir o estar de acuerdo con un planteamiento o un sistema establecido de manera no violenta.

Existen tratados, acuerdos y declaraciones internacionales como los Derechos Humanos, que buscan evitar el abuso de poder, y que han surgido de situaciones pasadas. Sin embargo, su aplicación se ha visto cuestionada por su vulnerabilidad a través del poder y sus manifestaciones, tales como: político, militar, medios de comunicación, religiones, entre otros.

Diversos documentos de gran importancia para la humanidad han hecho referencia a este derecho: la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, uno de los pilares de la Revolución francesa, lo incluye de forma expresa; por otro lado, la Independencia de los Estados Unidos la menciona implícitamente cuando señala que el pueblo tiene el derecho a reformar una forma de gobierno destructora y a instituir una nueva basada en los principios de la búsqueda de la felicidad, la libertad y la vida.

Entonces, quién o quienes piensan distinto no es escuchado, sino perseguido pero es un riesgo que se debe correr porque una vida sin riesgos no es vida. Esto puede variar según el grado de empoderamiento que estén los ciudadanos respecto a sus derechos lo cual traduce una respuesta de partida hacia donde se dirige quién se traza metas y camino. Es por ello que la disidencia hace posible que las voces sean elevadas en medio de una pluralidad y diversidad de puntos de vista críticos con la finalidad de responder a los retos, demandas, necesidades, oportunidades, fortalezas y potencialidades de un colectivo llamado Nación.

La estigmatización de este tipo de personas o movimientos no violentos viene por parte de las acciones de estado que no se conecta con las situaciones cuyas políticas se expresan a través de la intervención de las fuerzas armadas y públicas, cayendo en contradicciones pues son un conjunto de entes gubernamentales que deben velar por la seguridad de todos los ciudadanos y no por su opresión. Los regímenes totalitarios han hecho posible la aparición representativa de figuras disidentes y revolucionarias que han llamado la atención sobre la toma de decisiones en relación a intereses particulares sobre los colectivos. Así mismo, no se trata de fijar posición de izquierda o derecha o de centro pues son concepciones ideológicas que no corresponden a la practica necesaria y obligada de cualquier ciudadano

La opción de disidencia se puede apropiar en diferentes niveles, puede tratarse de una participación parcial o total a cerca de separarse de un estilo de vida, sistema , creencia, entre otros; en este sentido cuando se estima que el sistema político no obedece al servicio, calidad de vida, trabajo y bien común de los ciudadanos. Por eso yo elijo ser educador disidente.